Cascada de humo: cómo funciona y qué hacer si el humo no baja
Una cascada de humo es un quemador donde el humo del cono, en vez de subir, cae en cortina por una pendiente. El efecto es hipnótico y parece magia, pero tiene una explicación simple y, sobre todo, tres razones concretas por las que a veces no pasa.
Por qué el humo baja
El secreto no está en el quemador: está en el cono. Un cono para cascada —se los llama backflow— tiene un hueco que lo atraviesa de la punta a la base. El humo entra por ese hueco, baja por dentro del cono, se enfría en el camino y, al enfriarse, se vuelve más denso que el aire caliente de alrededor. Entonces cae.
El quemador solo le da la pendiente por donde caer.
Si el humo no baja, es una de estas tres
Primero: el cono no es backflow. Es la causa número uno. Un cono común, macizo, no tiene el hueco: su humo sube y listo. Las varillas tampoco sirven. Mirá la base del cono, tiene que tener un agujero visible en el centro.
Segundo: hay corriente de aire. Una ventana abierta, un ventilador o el paso de gente rompe la cortina y la dispersa antes de que se vea. Necesita un lugar quieto. Es, también, la razón por la que las fotos siempre se ven mejor que la primera vez que lo prendés.
Tercero: el cono está mal apoyado. El hueco del cono tiene que quedar alineado con el orificio del quemador, sin nada que lo tape, por ejemplo la ceniza del cono anterior. Si no coincide, el humo se escapa por arriba.
Dónde ponerla
En una superficie que no te importe que tome olor, lejos de la corriente de aire y de cortinas o papeles. El humo deja una película fina con el tiempo: en una repisa de madera clara se nota, en una bandeja o un plato se limpia.
De noche se luce mucho más, y los modelos con luz LED que cambia de color están pensados justamente para eso.
Qué incluye y cuánto dura
Casi todas vienen con 10 conitos para empezar, que alcanzan para probar y encontrarle el lugar. Las hay de 13, 16, 17 y 20 cm: las más grandes dan una cortina más larga y el efecto se ve mejor de lejos.
Cuidados
Dejá que se apague sola y esperá a que esté fría antes de moverla. Sacá la ceniza antes de prender el siguiente cono: es lo que más tapa el orificio. Las de cristal se limpian con un paño apenas húmedo.
