Cómo usar un cuenco tibetano
Un cuenco tibetano es un recipiente de metal que, al golpearlo o frotarlo, produce un sonido largo y envolvente. Se usa para meditar, relajarse, marcar el inicio y el final de una práctica de yoga o, simplemente, para cambiar la energía de un ambiente.
Las dos formas de hacerlo sonar
Golpe: apoyá el cuenco sobre la palma abierta o sobre su almohadón y dale un golpe suave en el borde exterior con el mazo. El sonido dura varios segundos y se va apagando de a poco. No hace falta fuerza: un golpe firme y corto suena mejor que uno fuerte.
Frotado: apoyá el mazo contra el borde exterior y recorrelo en círculos, con presión pareja y sin apurarte. Después de algunas vueltas el cuenco empieza a "cantar" con un sonido continuo que crece mientras mantengas el movimiento. Si vibra o chirría, bajá un poco la velocidad o la presión.
Un truco: dar un golpe suave antes de empezar a frotar ayuda a que el sonido aparezca más rápido.
Cómo elegir el tamaño
Los cuencos más grandes dan un sonido más grave y largo; los chicos, uno más agudo y brillante. Para empezar, uno de 10 a 15 cm es fácil de sostener con la mano y suena muy bien. Si lo vas a usar en un rincón de meditación fijo, uno más grande sobre su almohadón es una buena elección.
Cuidados
Limpialo con un paño seco o apenas húmedo y secalo bien. Evitá los productos abrasivos y el lavavajillas. Guardalo en un lugar seco y, si tiene almohadón, dejalo apoyado ahí para que no se golpee.
